| El curso pasado, con el abordaje de La Tercera, concluimos las intervenciones de Lacan en Italia. Y, en un movimiento de “retorno” en sus Escritos, comenzamos a despejar algunos de ellos como “El tiempo lógico” (1945). En él encontramos el cuestionamiento del paradigma espacio/temporal kantiano, así como el de una Fenomenología Existencialista. En una alternancia de lo que correspondería a una lógica canónica clásica sostenida por sus adversarios, Lacan va respondiendo con un sistema lógico-deductivo en el que la integración de las escansiones y la duda permiten su resolución. Continuamos con “La cosa freudiana” (1955-56) en el que, si bien la oposición central está colocada en los psicoanalistas americanos y su defensa del Yo en psicoanálisis, su frente se alarga hasta las antinomias kantianas, Sartre y su conciencia de sí, hasta llegar a la Fenomenología husserliana. La alusión a un pupitre presente en estas corrientes, demuestra la sustitución de éste por el yo mismo que ellos defienden. El operador central será la Verdad, Verdad que recorrerá su vertiente más mitológica con Diana y Acteón, pasando por la estructura mítica en Levi-Strauss, el mito de Edipo en Freud, hasta llegar a la propuesta de una Verdad que contemple los cuatro elementos en juego en la experiencia analítica y en una matemática dialéctica. Concluimos con “El estadio del espejo” (1948), donde se calibra muy bien el desconocimiento constitutivo del yo. |